Reformas

Una nave industrial que lleva veinte años en uso acumula problemas. Algunos son visibles: estructura deteriorada, cubierta con goteras, instalaciones obsoletas. Otros no lo son tanto: una distribución que ya no encaja con el proceso

Si algo ha quedado claro en los últimos años es que tu nave no puede ser rígida. El mercado cambia más rápido que los planos: hoy preparas pedidos unitarios, mañana integras una línea de ensamblaje

Si llevas años trabajando en la misma nave, sabes que el edificio cuenta su propia historia: juntas de pavimento que piden relevo, cubiertas que se calientan más de la cuenta en agosto, fachadas que envejecieron

A casi todo el mundo le ocurre lo mismo la primera vez que visita una nave industrial antigua: ve las paredes desencajadas, la cubierta parcheada y unos muelles de carga que crujen cuando pasa el